Los Retardos en la Política Económica en Panamá (II)

Vìctor Cruz

Economista

 

Señalaba en la primera parte de este ensayo que el SARS-COV-2 ha generado un trastoque a toda la institucionalidad, no solo a la científica, también a la económica e igualmente a la parte social-familiar, en todo el orbe.

Por la parte científica, el virus ha generado un reto inmenso a dicha comunidad ya que muy posiblemente, por primera vez en la historia, universidades, laboratorios, gobiernos comparten la mayor cantidad de data generada hasta ahora para la consecución de una o varias vacunas para un solo patógeno, al punto que existen a la fecha, unos 140 esfuerzos en distintas etapas para que dicho medicamento sea eficaz contra el virus y seguro para los humanos. Todo ello sin contar los innumerables medicamentos que surgirán para tratar otras dolencias producto del virus y que serán bienvenidos en el mercado.

 

Por la parte social-familiar, debido a las medidas de salud pública establecidas por todos los gobiernos afectados por el coronavirus y las sanitarias puestas en práctica dentro y fuera de casa. Y en el caso del panameño, dado a la fiesta y la vida fácil sigue siendo una proeza que acaten esas medidas.

 

Por el lado de la política económica, que es el área donde conozco un poco, las medidas globales han desbordado los presupuestos de los gobiernos, al igual que los presupuestos de la empresa privada y también los ahorros de las familias por la paralización generalizada, dando lugar en el caso de los Gobiernos a un incremento sustancial de sus Deudas Públicas para poder hacerle frente a las carencias presupuestales en las áreas de salud pública, tanto en infraestructuras, insumos y medicamentos.

 

En nuestro caso, la Deuda Pública por lo bajo se ha incrementado en US$ 5 mil millones solo este año, la cual se ha destinado para emparapetar el Presupuesto de la Nación mermado sustancialmente por el pobre crecimiento económico de la economía panameña de  los últimos años, sin contar el desastroso manejo de las finanzas públicas de la anterior administración y, para enfrentar el virus y cada una de las medidas de soporte, como el nombramiento de personal médico y de salud, el Bono Solidario, las bolsas de comida, los equipos de protección personal (EPP), los insumos médicos, los medicamentos, pago de hoteles-hospitales, entre otros.

 

El cierre y desaparición de gran parte del espectro de los agentes económicos, sobre todo, pequeñas y mini empresas, y por ende los empleos de las mismas, sin descuidar las actividades informales, las que al no tener mercado éstas ultimas no tienen razón de ser, muestran un horizonte desalentador, sobre todo porque muchos de dichos agentes no tienen recursos para volver a abrir y, aunque el gobierno ha logrado acuerdos con organismos internacionales para reestablecer líneas de crédito de soporte para estos agentes, las garantías, colaterales y condiciones, no creo ayuden mucho para la superación de la crisis.

 

Muchas de estas empresas, al igual que las grandes han suspendido contratos, unos 270 mil según las últimas cifras dadas por las autoridades, muchos de ellos se convirtieron en despidos, bajo la figura del Mutuo Acuerdo, y la gran mayoría de los suspendidos no regresarán a sus labores porque el mercado no da para la recontratación de todos ellos, lo que me lleva a pensar que muchos más serán liquidados. Ello da lugar a que, de las variables macroeconómicas a seguirle la pista, será el Consumo y su peso específico en el PIB el que mostrará la tónica para la recuperación de valores perdidos y luego la generación de valores agregados para crecer económicamente.

 

Teniendo esto en consideración, será a partir de la última semana de este mes que las restricciones a la movilidad se levantaran y el mercado, aun con muchas empresas inactivas, se empezará a sentir, pero con sus retrasos, las vibras de mejoras con la salvedad que deben mantenerse las medidas de protección sanitarias y de distanciamiento.

 

Analicemos ahora lo que nos motiva a presentar lo que se denomina como Retardos en las decisiones de Política Económica (II), enfocado al comportamiento de variables específicas.

 

En la primera parte, indicaba que “se hace fundamental conocer, de verdad, cómo funciona la economía de un país en términos macroeconómicos y otra cómo desarrollan los agentes privados sus actividades y, a partir de allí, reconocer las afectaciones generadas por el virus y en qué medida se aplicarán los correctivos respectivos, esto es, las acciones de política económica”.

 

En cuanto a las variables macro, el comportamiento del Consumo (Privado y Público), la Inversión (Privada y Pública), las Exportaciones e Importaciones, todas ellas funcionando de manera conjunta y siendo su saldo neto el Producto Interno Bruto (PIB), el peso específico de cada una es determinante y condiciona el resultado de final de esta ecuación.

 

Inmerso en ellas, están otras variables importantes, los salarios, el nivel de precios, la inflación, el ahorro, cuyos comportamientos inciden en el desempeño de la economía como un todo, y es allí donde la Política Económica debe ajustar las tuercas para que una economía camine de la mejor manera

 

Indicaba en la primera parte que Los Retardos son el tiempo de respuesta de un Gobierno no solo en el Reconocimiento del problema, sino en los momentos de Decisión y sobre todo de Acción donde los gobiernos, (esto vale para la empresa privada), puede revertir tendencias para mejorar las situaciones adversas que lo aquejan, o simplemente demorar y/o no actuar para enfrentar las mismas.

 

Para estar claros, los Retardos se dividen en 3 momentos: Reconocimiento, Decisión y Acción.

Traslademos estos momentos a la vida del panameño en los últimos 5 meses y confrontemos algunas acciones y decisiones adoptadas por el Gobierno y sus resultados.

1-     Problema Presupuestario: el gobierno encuentra un hueco en las finanzas públicas, no solo por el decaimiento del PIB, sino que se encuentra con un Presupuesto muy por encima de las posibilidades de ser ejecutado eficazmente.  Para ello, se abre un Bono Soberano y se cubre la brecha.

Para efectos de la gestión presupuestaria el Reconocimiento, la decisión y la acción adoptadas fue a tiempo. Pero, los efectos que genera la puesta en marcha de esa decisión incrementa nuestra Deuda Pública y compromete nuestro Riesgo Soberano y el Grado de Inversión.

2-     Pandemia: involucra una gran cantidad de recursos de tipo sanitario y de índole social, lo que llevó a solicitar más crédito externo debido a que eso no estaba contemplado en el presupuesto. Eso compromete nuevamente el Presupuesto de la Nación ya que la reasignación de recursos internos previo a la consecución de recursos externos toma tiempo, además se compromete la gestión de otras áreas debido a la reasignación de recursos a la salud pública. El Reconocimiento se da a tiempo por la voz de alerta de la OMS, pero, ha habido muchos retrasos en las decisiones y sobre todo en las acciones para enfrentar el SARS-COV-2, especialmente en el pago de los hoteles hospitales, habilitación de salas u hospitales para atender a pacientes del virus. El Hospital Modular que supuestamente fue hecho en tiempo record, sufre de demoras de carácter administrativo, pero también en su equipamiento. Se pudo haber habilitado otras estructuras como el Gimnasio Roberto Duran, el Figali o el Centro de Convenciones de Amador o habilitar más hoteles como hospitales transitorios. Aquí las Decisiones y Acciones, a nuestro juicio, se han tomado a destiempo.

3-     MEGAPROYECTOS: la paralización de ciertas obras de infraestructuras producto del incremento del número de contagios ha dificultado los aportes que estos proyectos inyectan a la economía.  Los retardos de Decisión y Acción están a la vista. El reinicio de unas 17 obras de construcción del Gobierno y otras tantas de inversión privada le pueden empezar a dar un giro adicional a la economía, no tanto a la nacional, pero si a la economía familiar, por los puestos de trabajo que generan ellos.

4-  Apertura del Resto de las Actividades:  la paralización generalizada ha llevado a la quiebra y/o desaparición de muchas empresas, especialmente las pequeñas y mini empresas y, sobre todo, las actividades informales que agrupan a muchas personas.  Las Decisiones y Acciones tomadas a destiempo retrasan la recuperación de esos agentes económicos y la de la economía. Los retardos en la Decisión y Acción están a la vista.

5-     Consumo: Detrás de todo lo que involucra apertura de actividades económicas, están los empleos y estos a su vez, se concretan en el mercado bajo la figura del ingreso y el consumo. Pero si la mayoría de esos 270 mil contratos suspendidos en el sector privado no se incorporan al mercado, y a la fecha solo lo han 38 mil de los contratos suspendidos, los niveles de Consumo serán muchísimo menor a lo que agrega esta variable al PIB.

Esta variable, en 2018, representó el 49% del PIB.

6-    Inversiones: Algunos proyectos de inversión se reactivarán tal cual estaban antes de la pandemia y deberán sumar de a poco a más trabajadores. Pero producto de la pandemia, no habrá nuevas inversiones hasta que el panorama se aclare y esto retrasa la recuperación de los valores perdidos por la aparición del virus. Pero si no se incorporan todos los proyectos que estaban caminando el impacto será mucho menor a lo esperado.

Esta variable, en 2018, representó el 37% de PIB.

7-    Balanza Comercial: Las Exportaciones e Importaciones responderán en la medida en que el resto de la actividad económica reasuma y mejore la velocidad que tenía antes de la paralización de actividades.

 

Como se puede apreciar, producto del Virus como elemento exógeno en esta ecuación y los Retardos en el Reconocimiento, Decisión y Acción adoptados por el Gobierno Nacional, este año será muy duro en cuanto a la generación de riqueza, a menos, que el calendario de apertura del resto de las actividades económicas sea flexibilizado si a juicio de las autoridades nacionales eso es factible y la caída del PIB sea menos estrepitosa de lo que ya es.


Agosto 2020.

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